abrazadas por el roció de las rosas
abrazadas de tu suavidad y frescor
que calman mi sed
que apaciguan mi indignación
que callan mis inquietudes y temores
las abrace en una pausa
que me regalo el tiempo
para detenerme en una regresión
de estas repeticiones
que me has obsequiado
en un abrir y cerrar de ojos
te vi pasar
te vi en busca
de unas palabras
de mi compañía
de un alma que acompañe tu dolor
que entienda tu malestar
he sido yo quién toca aquel corazón
he sido yo quién ha recogido
aquellos pedazos
para dártelos de regreso en su lugar
a pesar de que algunos pedazos sean los míos
ya que algunos se perdieron en tu desacato
sin embargo ahora, que me ha tomado
un desde de murria
mi deseo era sentir aquel esmero
aquella mano en la mía
pero de nuevo es la noche tan solo
que me acompaña, con esa ilusión
con aquellas palabras fantasmas
que mis oídos esperaban
son las letras y este soneto
que como un ciclo
siempre están aquí
con el animo de sentir mis dedos
desplazarse, resbalarse
con los pálpitos de las estrellas
con el silencio siendo mi gran acompañante
es una incógnita
la empatía.

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