Que ingrata felicidad
que me ha dejado
con los dedos inmovilizados
con los pensamientos cocidos, como sosegados
con los ojos titilantes
como las estrellas brillantes
que cruel es mi felicidad
al dejar cada una de mis querellas encarceladas
en total mutismo, encerradas
y prohibidas de mí
me ha dejado la felicidad
con los trasgos y dolores afuera
a cada pequeña letra
a cada pequeña persuasión
alejada de mi sensibilidad
aquella felicidad, que me ha envuelto
con aquel encanto
con aquel amor
que abrazo a cada una, de mis costillas
dejándolas casi rotas, de tanta emoción
aquella interprete
fui yo quién, como única
aniquilada de mi propio placer
aquella felicidad, se había llevado
mis alas, como la tinta de mi cacumen
esta felicidad
me ha llenado de serenidad
dejándome con mi copa, vacía de inspiración
y agobiada buscando aquellos gritos
que desbordaba mi alma
como aquella cascada desborda
su blancura y ruido al mirarla
mis fantasmas me dejaron
de regalar letras
a cambio, de su fulminación
a cambio, de la felicidad
!pues¡ fue acaso
que la felicidad
esta vez encontró, aquel centro
que decidió, esta vez
tomarme para siempre
!pues¡ había llegado
se ha , impregnado dentro de mí
dentro de mi cuerpo
aquella que la llevaría
para hacerme sonreír
cada vez que la sintiera
había cosechado lágrimas negras
pero no cosechado lágrimas de colores
e ilusión de nuevas convicciones
esta felicidad que me ha matado
y me ha hecho nacer de nuevo.

Exelente👋
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