UNA PEQUEÑA HISTORIA
se escuchan las tertulias de los viejos callejeros
que pasean con sus periódicos
mientras otros son los acompañantes de las ratas voladores
bajo la música de los callejeros soñadores
un zapatero con sus ojos dulces
sentado en el piso con sus cepillos y trapos
con sus dos colores negro y café en sus manos
va dejando brillo a las pisadas, de sus jerarcas, como acompañantes
un zapatero motivado
por una mujer esperando, de sus pequeñas manos
ayuden a levantarla un poco
ayuden a levantarla de su aflicción
ayuden a llevarla un poco de comida a sus labios desahuciados
un zapatero
que con su voz protesto a un, seguir en las calles
con el frío en sus piernas y su grito en alto
a quienes llevan un pan a sus hogares
la pequeña voz de un niño, a seguir adelante
ya que en casa las cabezas de sus mesas
eran estos niños zapateros
fue entonces aquel zapatero
que acompañado por la voz de su Dios
llego una luz en medio de la neblina que cubría su frente
una nueva esperanza llega a su camino
la oportunidad de la educación
una nueva vista se avecina
San Gabriel, nuevas voces que acompañaron al zapatero
aquellas voces que tan solo fueron recuerdos
de odio y burla , que cubrieron a sus oídos
mas no a un espíritu luchador
aquella época empezó y terminó
con clavos y rosas
y un logro más a su senda
con 17 años llega su primer amor
tan solo fue ella la primera de sus primeras veces
primer beso, primer abrazo, primera quimera
que llegó tan inocentemente a completar sus días
el encantó lo engaño a su interior
para solo llevarlo a los hermosos y efímeros momentos de felicidad
como de silencio que fueron para ella
tanto así, que aquella doncella pensó que su amor no era correspondido
en una tarde, el zapatero regresa a verla
son sus ojos atónitos a su amor
tomar la mano de otro hombre, vestida de blanco con el altar esperándola
fueron lágrimas de confusión e incógnitas en su cabeza
20 años más regresa, ella vieja
con la disposición de volver a tocar el centro
de un zapatero que el amor lo dejó viudo y lejano del amor
las palabras de suplica no faltaron
mas no fueron suficientes, para ella
que solo sus ojos se cristalizaron en un adiós infinito
años después, monjas y sacerdotes fueron sus nuevos y futuros amigos
quiénes llegarían para regalarle historias y lecciones
que un día el regalaría sus pequeños seguidores
el tiempo fue corto
para darse cuenta que la palabra, era más que suficiente
para llegar a los corazones desamparados, como ignorantes de aquel amor
que fue enseñado y aprendido por el zapatero
tan solo llevo en su memoria aquellas historias
como la paz y armonía que traía su presencia
la firmeza de su vista
su voz fuerte, como solida
a los diferentes entes que pasaron por su vida
llevándose un poquito de su sabiduría.

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