La belleza y encanto, fue el arma
para tomar como cómplice
a una mujer cansada de la soledad
arropada por la amargura
una mujer dispuesta a enamorarse
de quién acepte a su corazón malhumorado
fragmentado y seco, de tantas desilusiones
decida amar sus ideas retorcidas como perversas
estaba ella, entre la obsesión y el temor
de perder aquel amor de su vida
entregada a las cartas y palabras
pronunciados por un estafador
delgado de amor
y descolorido de felicidad
ella, con sus manos gordas y ambiciosas
dispuesta a compartir un destino
que iba a ser amado por otras mujeres solteronas
aquel contrato
donde aceptó los restos de su atención
y los gemidos de otras mujeres
las sobras de sus besos
y las mentiras arrastradas
producidas por la codicia
a cambio de chocolates y perlas
ambos mancharon sus manos de sangre
pues ella, era una maestra del engaño
mantuvo sus ojos atentos
sus oídos abiertos
y su mente tatuado el nombre de él
aprendió a matar
como a desaparecer
a cualquier antagonista
que acorrale a su amor
pues ella fue quién resaltaba
esa mínima bondad
esa pisca de alegría, de aquel hombre
que vivieron en cada escondite
prohibido y perseguido por las leyes
basto llegar lejos de un amor delincuente
para dejarlo a él en rejas
y a ella acompañada de la soledad y quebranto
al que tanto escapo
la sangre y gritos que encubrió
no fueron suficientes
asesinos fueron de su propio destino


No hay comentarios:
Publicar un comentario