Su piel encurtida de diaforesis
cobijados por las sábanas, de la timidez
el tiempo se paralizo, para ellos
tan solo quedaron, quejas y gemidos absorbidas
él con su falo vertical está
esperando, ser acurrucado por venus
esperando, ser humectado como calentado
por su esponjosidad y suavidad
impregnado por la blandura
extasiado por su lenidad pura
sus caderas agitadas y desesperadas
por llegar a tocar el edén de venus
su corazón revoloteando
con las venas exaltadas
con sus dedos timbrando sus pezones
con su boca extinta de saliva
con sus músculos reventados
y su libido alterado
seducido está, por ella
mientras cae en la insania de sus ancas
grandes como bien formadas
la admiración se quedó corta
ante sus túmidas petacas
tan redondas como dóciles
los dedos delgados de ella
dibujaron en su espalda
sus aflicciones y complacencia
sus piernas abrazaron su cuello
como su cabello enredado en sus uñas
mientras caía el río de venus
y él corona tocando el paraíso
que el amor de ella, abrió para él.

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