Entre miradas cruzadas
salté de un risco
sumergiéndome en los alaridos
y las voces evocadas
de colores embriagantes, como enajenados
caí en medio de figuras y olores
sumergida entre líneas y texturas
me abrazo el aire pirado de la brisa
imprudente fui al cerrar mis ojos
pues mi cuerpo se enredó
de aquellas voces
mis oídos codiciosos por perseguir
el sonido de su voz, tan dulce
el eco, de su voz
que penetró, todo mi ser
salpicándome cada gota de su saliva
me acosté en su degolladura
de color rojo, con rubíes decorando mi piel
con las luces del firmamento
palpitando junto a mi, parpadeó
vi su silueta acercarse
acompañada de las cortinas negras aterciopeladas
vi sus dedos deslizarse en ellas
mientras escuchaba sus tacones
alcancé a ver su cola de vestido
estirándose por todo el suelo
en un parpadeo desapareció
mi gabela saltaba de la emoción
de pronto, sentí su respiración, en mis oídos
acercó su rostro, con el mío
aquellos capulíes pequeños y profundos
se conectaron con mis ventanas
haciéndome caer en su delirio
sentí su lengua caminar por mi garganta
como sus uñas, rasgar mi espalda
como su vestido, abrazar mi torso
caí en tal hechizo, de tal insania
despertando el color rojo carmesí, de su bostezar
y con la cabeza arrancada de un sueño
pétalos para mis pies flotaron debajo de mí
ella vino como un pasaje
de un nuevo deleite
en busca de una lascivia dormida
con las miradas cruzadas
entre ella y yo.

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